Aumentar la masa muscular puede ayudar a reducir el riesgo de diabetes tipo 2, sugiere un estudio reciente.
Investigadores analizaron datos de 13,644 adultos que participaron en la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición III de EE. UU. entre 1988 y 1994.
Hallaron que por cada aumento de diez por ciento en el índice músculo-esquelético (IME), una proporción de la masa muscular y el peso corporal total, hubo una reducción de once por ciento en la resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes.
También hubo una reducción del doce por ciento en la prediabetes, una afección caracterizada por niveles de glucemia superiores a lo normal, señalaron los investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles.
“Nuestro hallazgo sugiere que más allá de enfocarse en perder peso para mejorar la salud metabólica, tal vez mantener la aptitud física y desarrollar masa muscular también tenga un rol”, dijo en un comunicado de prensa de la UCLA la Dra. Preethi Srikanthan, profesora asistente de medicina de la división de endocrinología.
“Se trata de un mensaje grato para muchos pacientes con sobrepeso que experimentan dificultades para lograr perder peso, ya que cualquier esfuerzo por moverse y mantener la aptitud física debe ser visto como loable y como una contribución al cambio metabólico”, añadió.
El estudio aparece en la edición de septiembre de la revista Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism.
Por otra parte , otro estudio reporta mejorías significativas en la fisiología de las incretinas con el procedimiento quirúrgico.
El número de procedimientos quirúrgicos para bajar de peso se encuentra en franco aumento en el mundo. El by-pass gástrico en Y de Roux brinda una pérdida de peso prolongada y significativa con resolución de la diabetes tipo 2 en cerca del 80% de los casos.
Aparte de la reducción del peso, el mecanismo por el cual este tipo de intervenciones mejora rápidamente la diabetes, aún es incierto.
Al respecto, se encuentran teorías hormonales, especialmente con respecto a las incretinas. Para aclarar esta incognita, investigadores neoyorquinos determinaron la magnitud de los cambios de los niveles de incretina en pacientes sometidos a by-pass gástrico en comparación con pacientes sometidos a dieta de bajo aporte calórico, después de una pérdida de peso equivalente.
Las pacientes eran diabéticas obesas (n = 19). Los análisis se llevaron a cabo luego de un mes del procedimiento quirúrgico. Los niveles de GLP-1 (después de una carga oral de glucosa) se incrementaron seis veces y el efecto de la incretina se aumentó cinco veces en las pacientes posby-pass, pero no en aquellas sometidas a la dieta. Este estudio sugiere que inmediatamente después de los procedimientos de by-pass gástrico, los efectos vistos en las hormonas intestinales no se relacionan con la pérdida de peso, sino con la intervención misma.
Esta sería la razón por la cual la diabetes mejora en mayor proporción en los pacientes posby-pass en comparación con aquellos sometidos solo a dieta.
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